jueves, 14 de abril de 2011

excentrismos

CAPITULO I El hecho de vivir encerrado en un manicomio no te quita las ganas de ver a gente común y corriente, es decir, a ciudadanos promedios, a personas preocupadas por pagar la cuenta de luz o agua. Y es de este mundo del cual yo escape sí, escape; porque así lo decidí y porque así lo ameritaba la situación por la que pasaba. Asesine a 15 personas, todas a sangre fría, sin piedad, matanza organizada, genocidio, asesinatos por la tarde; cualquiera de estos adjetivos se quedarían pequeños ante el accionar de mis crímenes. De pequeño fui bueno, o al menos eso intente, sin embargo, el divorcio de mis padres afecto una parte de mi sistema encefalocraneano, bueno, eso dijeron los médicos luego de que me realizaran varios exámenes. En todo caso si no logre ser bueno como persona, y ni siquiera desde el punto de vista ontológico, sí conseguí ser bueno y hasta excelente para asesinar; fui el dueño y amo del dolor, terror en demasía, en fin, fui un asesino en serie. Me declararon culpable de haber asesinado a más de 15 personas-todas mujeres-, ellos alegaban que di muerte a 20 o 25. Pero si había o tengo una cualidad de la cual puedo estar orgulloso, esa es el orden. Yo contabilizaba a mis víctimas. A pesar de todo, de que la prensa estaba en contra mía y que los señores del jurado también; tuve la suerte de haber tenido a un abogado graduado de San Marcos, gran casa de estudios de consagrados escritores, abogados, doctores, artistas plásticos, etc. Me declararon inimputable cómo, simple, mi abogado alegaba que estaba loco, que había perdido el juicio (y si esa treta no funcionaba en verdad iba a perder el juicio), el jurado analizo mi situación, yo fungí como un demente, me preste para ese show pequeño pero mediático, y en realidad sí que sirvió. CAPITULO II Me trasladaron a un manicomio o casa de sanación mental como pocos la llaman, el lugar era grande y sí que lo era, pero nunca nos dejaban salir más allá de la sala de estar, tenía un enorme jardín, pero nos era ajeno. Me asignaron una habitación, era pequeña y además tenía que compartirla con Jesús, un orate que se encontraba allí por creerse el hijo de Dios y autoproclamarse el salvador, nunca supe si su verdadero nombre era Jesús, pero todos lo llamaban así y así terminó su existencia. Decía que se encontraba allí porque los mandatarios de los países más poderosos lo habían encerrado en ese lugar para que no diera la salvación al pueblo y los gobiernos de sufrimiento y caos continúen en todo el mundo. La habitación era blanca, para darme tranquilidad, así decían ellos. Jesús siempre me pedía que me arrepintiera de mis pecados, me decía que él sabía que yo estaba arrepentido y que quería alcanzar la gracia divina de su padre; risas que ahogaban el ambiente lunático y me sentía más loco, debía escapar de ahí sino terminaría convirtiéndome en uno como ellos, Jesús me tenía loco todo el tiempo, yo lo alejaba insultándolo y amenazándolo con que lo iba a matar así como asesine a 15 personas o 20 o 25. -Largo de aquí demente- le gritaba empujándolo. -Vamos hijo mío, yo sé que te arrepientes y que quieres alcanzar la gracia de mi padre- me repetía una y otra vez. Bienaventurados los que no creen, porque de ellos será el reino de mi padre, o algo parecido me decía en cada momento que podía. El día a día en el manicomio era tedioso y rutinario, me estaba cansando de fingir, hasta cuándo más me preguntaba una y otra vez; me cansaba de esos rostros desviados de los llantos por las noches de las personas sin dignidad, temía volverme uno igual. Nos tenían encerrados la mayoría del tiempo, nunca conocimos otros lugares aparte de nuestros cuartos y de la sala de estar, existía un cuarto de torturas al que se sometían a los orates en demasía. La luz solar era un enigma para nosotros, nuestros huesos se descalcificaban. Por las noches se escuchaban gritos y llantos, todos de dolor. Los sufrimientos empezaban desde las 6 de la mañana y nunca tenían un final, no existía la piedad en aquel recinto, yo pedía lástima y piedad, algo que desconocí rotundamente con mis víctimas, en serio les digo, es horrible estar del otro lado de la acera. CAPITULO III Nos despertaban bañándonos con agua fría, metían mangueras en nuestros cuartos y nos rociaban hasta despertarnos, no les importaba nada, se burlaban de los movimientos torpes de aquellas personas, personas que se encontraban allí por vivir el verdadero libre albedrío, aquel que descubrieron desde temprana edad, por el cual lucharon y defendieron a costa de todo. Aún soñolientos y con frio, nos obligaban a pasar a la sala de estar, un cuarto blanco también, donde nos formaban en largas filas para esperar nuestras dosis diarias de píldoras, las cuales eran para tranquilizarnos y ayudarnos en curarnos más rápidamente, así decían. Yo nunca tome una pastilla de esas, sabía muy bien que esas cápsulas eran para mantenernos más torpes y en un estado de demencia peor al que se encontraban mis compañeros. -Vamos, avancen locos de mierda, maldición avancen- exclamaba uno de los tantos guardias dándonos sendos empujones. -Maldición, avancen carajo, no tenemos su tiempo, AVANCEN!!- gritaban Uno a uno de mis camaradas se acercaba y abrían sus bocas, dejaban que les metieran las píldoras. -Abre la maldita boca demente- gritaban una y otra vez los guardias. Las filas avanzaban y mi turno llegaba, yo levitaba, sentí un empujón y desperté. -Avanza demente del carajo- me gritaban al oído y me zarandeaban del brazo. -Abre la maldita boca- volvían a gritarme Sentía que avanzaba al paredón, que mi alma se alejaba del cuerpo, abría la boca y me metían esa cápsula, pero yo era más listo, oh sí que lo era, yo asesine a 15 personas o 20 o 25, yo nunca me tomaría esa píldora. Dejaba que me metieran la pastilla y la escondía debajo de mi lengua, ellos satisfechos, me dejaban tranquilos y proseguían con su próxima víctima; nunca en otro lugar cimente mi teoría de que los guardias eran las personas más torpes para cumplir una función. Una vez terminado aquel procedimiento, éramos trasladados a la sala de estar, un lugar alfombrado donde nos sentaban frente al televisor para terminar el proceso de REINSERTAMIENTO A LA SOCIEDAD, aquella metodología fue incorporada por el draconiano ministro de salud Érico del Carpio. Sólo durante aquel proceso se podía encender el televisor, luego, los demás días dicho artefacto paraba apagado, además sólo funcionaba un canal, los demás no tenían señal. Los videos que nos obligaban a observar eran de muerte, asesinatos, guerras, lluvia de bombas, según ellos esas imágenes servirían para reinsertarnos a la sociedad y reaprender los valores que habíamos perdidos, para una vez curados estemos listos para desenvolvernos y volver a ser seres gregarios. Los orates se sentaban en el suelo y se balanceaban hacia adelante y atrás mientras veían esos videos. Yo estaba cansado de eso, yo era un asesino en serie, pedía algo más. CAPITULO IV 6:00 am sábado, había esperado ese día por mucho tiempo, el sábado de resurrección, me había cansado de estar encerrado, me iba a volver loco, pero no permitiría que eso suceda, ese día era el elegido, todos los viernes los guardias tomaban hasta el amanecer, para ellos habían dos días por los cuales esperaban toda la semana; los viernes de destrucción y los sábados de resurrección. Ese sábado de resurrección era el perfecto, los guardias estaban regados por los suelos, dormidos, cansados, cuerpos desparramados, nunca nadie pensó lo que sucedería aquel día. Logre conseguir un cuchillo de la cocina, lo había negociado con otro orate, uno judío que me lo cambio por mi pieza de pan. El cuchillo era perfecto para cometer mi último crimen, el ideal, el que me elevaría al nivel de tótem, sería un paradigma para los nuevos asesinos. 6:20 am, no puedo hacerlo, lo pienso una y otra vez, nunca antes había pasado por este momento, Jesús aún dormía, me acerque y lo desperté. -Jesús, despierta, estas despierto- le preguntaba -Mmmm, sí dime-me respondió. -Por favor Jesús, perdóname, perdóname- le decía. -Perdonarte, porqué hijo mío- me respondió con total tranquilidad. -Sólo perdóname, por favor- le supliqué -Tranquilo hijo mío, lo que vayas a hacer, es la misión que mi padre, nuestro salvador te ha encargado y cúmplela con orgullo- sentenció con total tranquilidad, una tranquilidad que logró transmitirme, sin la cual no hubiera podido cumplir mi último crimen. Entonces sin pensarlo, le corte la yugular una y otra vez, un chorro de sangre baño totalmente la habitación, lluvia roja en un sábado de resurrección, su cuerpo convulsionaba, dios santo, no dejaba de moverse, estaba sufriendo demasiado, el hijo de Dios estaba muriendo y no era en la cruz, sufría en demasía, Dios no lo ayudaba, su padre lo había abandonado. No podía dejar pasar el momento, empecé a gritar, los guardias seguían durmiendo. -Guardias, maldición, Jesús se está muriendo, hagan algo- grite una y otra vez. Los guardias no despertaban, seguían siendo castigados por los estragos de la resaca. -Guardias, por favor hagan algo, Jesús se muere- grité. Luego de tanto gritar logré que un guardia se despertara, desesperado se levanto, se tropezó y despertó a su compañero de guardia, juntos de aproximaron a nuestro cuarto, buscaron la llave, eran torpes, no lograban insertar la llave en la cerradura. -Carajo, qué sucede aquí- exclamó el primer guardia. -Por dios- atinó a balbucear el segundo guardia. -Jesús se ha cortado el cuello, se ha suicidado- les dije. Ese era el momento, el primer guardia, estaba asistiendo a Jesús, el otro, miraba la escena atónito, esa era la oportunidad, no lo pensé demasiado. Me abalancé contra él y lo apuñale en el cuello, chorros de sangre, matanza en el manicomio. Rápidamente el otro guardia reacciono y me tomo por los brazos, la fuerza bruta del asesino debía de prevalecer contra la torpeza del guardia, y así sucedió una vez más. 2 muertos más, una raya más al tigre, qué importa, nada en realidad. Me cambie de ropa, me puse el traje de uno de los guardias y encontré las llaves, me disponía a salir, a escapar de aquel reciento que tantas veces se burlaba de mi. 6:45 am sábado CAPITULO V 7:00 am, sábado, 15 muertes a mis espaldas o 20 o 25 y 2 guardias de un manicomio, soy una maquina del crimen, así me llaman los psicólogos, 15 minutos, me demore en encontrar la puerta de salida y 15 fueron mis víctimas (valga la redundancia). Al fin estaba allí, frente a ella a 15 pasos, no podía dejar pasar aquella oportunidad, los guardias me rodeaban, todos regados, ninguno de imaginaba lo que había sucedido, terror el sábado, sigilosamente me acerque a la puerta y busque la llave, la encontré, no entraba en la cerradura, luego de un par de intentos logre abrir la puerta, ábrete sésamo, la luz del día me atropellaba con violencia pero no era impedimento para reinsertarme a la sociedad. Había asesinado al hijo de Dios, y su muerte no podía ser en vano, no me aseguraba la vida eterna, pero si una segunda oportunidad. El hecho de haber asesinado a 15 personas y 2 guardias de seguridad no me quitaba las ganas de ser otra persona. Jesús el hijo Dios ha muerto, Dios ha muerto y está comprobado, pregúntale a zaratustra. La tierra es de los asesinos y un sábado de resurrección lo pude comprobar.

jueves, 7 de abril de 2011

OLVIDANDOLO ALL

Los peores y mejores poemas/

ya han sido escritos / qué me queda/ llorar/ lanzar/ amar

las navidades = de hipócritas = de consumismo= llena de panetones y papanoeles

el mundo onírico nos domina/ sueños

cada día más , sin embargo

es un tema anacrónico / no existen paradigmas

no existo / soy un mal trazo sobre el papel

soy un holograma = basura

el amor existe/ no se vende

no esta en venta / sold out!!!!

tampoco en las telenovelas/ menos en los cuentos de allende

el amor lo lleva alicia en su morral / guiada por el conejo

ES TARDE!!, ES TARDE !!!!

y me pregunto ( ustedes tambien ) / tarde ?/ tarde ?/ tarde?

muy tarde lanzaron las bombas / y mucho más la democracía

libia vive en dictadura / ignorancia en demasía / tú

/ tú/ él / yo

todos somos culpables / pero a la vez no lo somos

ironía del destino

dios esta muerto

satanas lloró en su velorio / belsebú lo lamento

belfegor se suicido/ dios esta muerto

y el humano sufriendo / ecce homo por naturaleza

viernes, 18 de marzo de 2011

DICOTOMIA- DIVAGACIONES

LA DICOTOMÍA 1: EL DÍA A DÍA Y LAS PEPAS. LA DICOTOMÍA 2: ESTUDIAR E IRSE A LAS CALLES.



LAS DIVAGACIONES SIEMPRE ESTARAN PRESENTES EN EL HOMBRE/

PREGUNTALE A ADAN,

TODOS ELEGIMOS/ VIVIMOS EN UN MUNDO DE ELECCIONES

POLITICAS, EXISTENCIALES, SOCIALES, EDUCATIVAS

EL AMOR ES OTRA DICOTOMÍA/ LOCURA POR ANTONOMASÍA

ELEFANTIASISENELCEREBRODETODOS

HONGOSENELCEREBRODELOSENAMORADOS

BOMBAS NUCLEARES

SON LANZADAS A LAS CIUDADES/ MILES MIRAN AL CIELO

ESPERAN EL MANÁ DE SU DIOS

ESPERAN HIJOS RADIACTIVOS

SERES RADIACTIVOS

LA RADIACTIVIDAD Y LA ENERGÍA ATÓMICA ES OTRA DICOTOMÍA,

PERO SOBRE TODO FUE UNA DIVAGACIÓN PARA EISTEIN

miércoles, 23 de febrero de 2011

CHAPTER II

No roncabas/ Felizmente,
No dormi felizmente
la mar asesina
como de costumbre
las costumbres y tra(d)iciones
de palma
aquellas ondas mojaron tus pies
y mis zapatos, mi pantalon/
de poeta, ese soy yo.
un poeta ahogado por las risas y los llantos
Dicotaciones/ siempre estoy
analizando y eligiendo
tus amigas preguntaron
your boyfriend a poetry?
tú les dijiste.....
YES, HE IS

SMILEM, SMILE, SMILE

Ellos se rieron, y sus carcajadas y mofas
ahogaron el ruido de
las piedras, las olas,
los autos, todo lo que
nos rodeaba, nunca
pero nunca ....
la costa verde fue más
ruidosa,
nunca te ame como ese día

CHAPTER I

Ahora que duermes
visualizo tu ser /
tus lagrimas
se unieron al mar /
Mi otro yo -el inconciente-
como dice Freud,
se deja arrastra por las olas
Tú evacuas todo de ti
a mí, a él, a ti
Botas todo
los lobos fueron testigos - oh si! -
ellos estuvieron ahí
y te vieron
Vaya noche!!
Tú durmieno y yo .../
Bueno yo escribiendo
que es igual a nothing
Are you hungry?
I don`t now
Repeat please te dije.
el spanglish no es mi fuerte
el mio es el peruano... y tú lo sabes.

martes, 7 de diciembre de 2010

AHÍ ESTARAS

Algún día
la función reptil dominara a los hombres.
Y Lima la ciudad gris - donde se ofertan putas costosas
y las drogas se venden en las boticas- sera la cuna
de la inocencia perdida,
tú seras testigo de tales atrocidades
desde la ventana de tu oficina ;
mientras tu secretaria te masturba( o te la chupara?).
En los semáforos se mezclan los malabar3s y la trist3za
sin embargo, los peatones y conductores
pagaran las tretas con sufrimiento y dolor
ya que el dolor ajeno
causa placer en algunos
y sufrimiento en otros
Te veras rodeado
de grandes cúmulos de cadáveres
y sabras que esta no es tu ciudad.
Caminaras buscando sentido
y solo encontraras llanto y ponzoña
en cantidades incontables,
echa un viztaso por los contenedores
y solo encontraras burócratas ensimismados,
para ese entonces
tu inocencia se habra perdido
ya que solo eras un aborto indiscriminado

lunes, 3 de mayo de 2010

Paris ya no es el mismo

Estoy en París, tan aburrido
al pie de la Eiffel y sin un destino,
me encuentro aquí, asilado,
con los demás escritores;
todos sin destinos, pero con sueños:
algunos desean volver a su patria,
otros establecerse como tales
y con menos,
me encuentro yo, el peruano,
deseando escapar de este invierno parisino
para volver a casa y arder de amor entre tus brazos.
Pero estoy aqui, lejos, en las Europas
sin tus besos, pero con el frio que cala insesante en mis huesos
sin un empleo, pero con una botella de tinto
que finge de compañia cada noche fria.
París, la ciudad luz;
ya no me ilumina más, me ha cortado el servicio
y se burla de mi tristeza
se burla de mi
porque no soy nadie en este país
porque no tengo nada
y porque ahogo mi llanto por las noches
cuando pienso en ti.

domingo, 14 de marzo de 2010

LA EXTRATERRESTRE Y EL LOCO ( VERSION AUMENTADA)

Le decían El Loco a él, y ese adjetivo no se lo gano por el hecho de comer desechos o de vivir en la basura, y mucho menos por tener su cabello descuidado, aunque su cabello si paraba descuidado y largo. Ella era Extraterrestre, no piensen que venía de otro planeta, o que su cabeza era enorme, tampoco que venía a conquistar la Tierra, ese era el sobrenombre que tenia ella, él nunca entendió el porqué de eso. Loco lo llamaban, y él nunca se molestaba, le gustaba tomar, bajar a tocadas, a veces lanzar, etc. Estudiaba - es un decir - , para ser escritor, siempre se esforzó, pero nunca llego a ser uno bueno, aunque contaba con el apoyo de sus amigos, pero no el de sus padres, ya que veían al escritor como un bohemio total y un drogadicto, al menos esas cosas si las había adquirido. Ella aún estaba en el colegio le faltaba un año para terminar y largarse de esas aulas, sufría una enfermedad que nunca le quiso decir al loco. Al parecer ellos nunca debieron conocerse, ese día él no tenía que bajar al centro de Lima, ese día ella debía de ir a estudiar, pero no fue, a cambio también bajo al centro. Llegó, y la vio, estaba sentada, al lado de su amiga, se acercó y los presentaron, se pusieron a conversar como conversan dos personas que se gustan, riéndose de las estupideces que decía el otro, aunque él ganaba diciendo más estupideces en el menor tiempo posible. Ella se sentía bien al hablar con él, intercambiaron teléfonos y correos electrónicos, prometieron volverse a ver, aunque tal vez cada uno pensaba que eso no se daría nunca más, y que solo eran las típicas promesas de dos personas estúpidas que se conocen.

Pasaron dos o tal vez 3 semanas, y un día chateando el loco, la encontró en línea, se pusieron a conversar, le confesó que ella le gustaba, que quería estar con ella, ella no lo podía creer, pero como toda mujer debía mantenerse segura y si era necesario hacerse la difícil con aquel imbécil que quería cortejarla. Tomo lo que le dijo el loco como una idiotez, se desconectó y no supo nada más.

Dos meses después, se volvieron a encontrar por medio del maldito Internet, ella quería verlo, no sabía por qué, pero si quería verlo, supuestamente para hablar. Él se puso muy feliz por su iniciativa y celebró su buena suerte con las mujeres que dese hacia un buen tiempo le era esquiva.

Acordaron un día y se vieron, él llego un poco tarde debido a que tenía que hacer un trabajo de la Universidad. Se vieron, se abrazaron, decidieron ir por ahí, caminar y conversar.

El loco propuso que se sentaran para hablar mejor, se sentaron y hablaron.

Ambos sabían que querían conversar, pero también hacer otras cosas, tal vez besarse, tal vez. La besó, fue un pequeño beso, no fue un gran beso, el escenario no era el mejor, estaba presente el tráfico característico del Lima, la contaminación, el frió de un invierno que asomaba su cabeza.

A partir de ese día el loco y la extraterrestre fueron enamorados alrededor de dos meses, después la magia que tanto le había hablado ella, se fue al bote de la basura, discutían, no se veían, hasta que ella decidió terminar con la relación, me sentí muy mal, si, muy mal, recuerdo que llore 2 noches al recordarla, sus besos, sus caricias, recordar que teníamos sueños, que nos casaríamos, que ella sería una gran artista visual, ya que pintaba muy bien, que yo sería un gran escritor, según ella no escribía bien, pero podía mejorar, también recordaba llorando cuando me criticaba por el afán mío de beber alcohol, ella siempre se preocupó por mí, y creo que yo nunca le devolví esa preocupación; ni siquiera cuando me contaba lo mal que la pasaba cuando su enferma la visitaba ciertos días de la semana para realizar la terapia de la enfermedad que la perseguía, la cual nunca me quiso contar. También lloré cuando me entere que murió, lo peor fue que no pude despedirme de ella, ya que no conocía su casa, eso me causo una depresión más fuerte.

Ahora cuando veo las estrellas, si es que el cielo está despejado claro, (ya que el cielo de lima siempre esta gris o nublado) la recuerdo, recuerdo a mi extraterrestre que bajo un día a la tierra y se ubico en el centro de Lima para conocerme.




Contador web

ACORRALADO

Durante dos años seguidos me vi en la obligación de dormir en la sala de mis abuelos, esto, debido a que me había escapado de la casa de mis padres y mis parientes en todo su afán de ayudarme decidieron colocarme en su sala.

¿Qué podía hacer yo?, por ese entonces me encontraba cursando el último año de secundaria y no tenia los medios necesarios como para negociar un mejor hospedaje.
La sala era grande, así que me sirvió de mucho, mi cama era una porquería, de aquellas que se doblan y no tienen resortes, sino solo cartones; cuántos dolores de espalda me produjo, ya no los recuerdo del todo, pero nunca olvidare ese gran hueco que se formo debido a su “buena calidad”. Al principio fue fácil acoplarme, luego me canse de que mis tíos rebuscaran en mis cosas, de que se perdiera mi dinero, ropa; pero lo peor llego una
tarde cuando volví de la calle y me encontré con todos mis libros; una veintena, regados por mi cómoda, claramente desordenados. Yo no podía aguantar más, se habían metido con mis tesoros; había pasado un año, termine el colegio, pero aún no me podía ir de allí, por lo tanto tuve que aguantar lo mismo por un tiempo más. Conseguí un trabajo de medio tiempo vendiendo libros en un stand del centro de Lima; por las mañanas me iba a la universidad y en las tardes a trabajar. Por ese entonces digamos que ya tenía cierta independencia (es cierto que el dinero libera al hombre, algo malo, pero cierto) debido a mi sueldo, aunque era muy poco, pero me servía de mucho, ahora podía irme de fiesta, emborracharme quedarme en la casa de algún amigo.
Cuando me entere de la noticia trate de tomarla con calma, pero en mi ser no cabía tanta alegría, quería gritar, saltar y hasta hacer una fiesta con mis nuevos amigos.
Me iban a construir mi cuarto propio, después de dos largos años, iba a tener mi cuarto para mí solo, nadie nunca más tocaría mis libros o mi ropa.
La construcción se postergo muchas veces y eso me desanimo por un tiempo hasta el punto de no querer mi tan ansiado cuarto propio, ya me había hecho la idea de quedarme toda mi vida en la sala o al menos hasta que terminara la universidad. Seguí trabajando y conociendo a muchas personas, no pensé que hubiera gente tan apasionada a los libros como yo, durante los dos años de trabajo “forzado” hice amigas que luego serían mis enamoradas, bueno, pero esa es otra historia.
Recuerdo que cierta mañana desperté en la sala, me dirigí a la cocina para tomar un poco de agua y me di con la sorpresa que mi abuelo estaba levantando con la ayuda de uno de mis tíos, mi tan ansiado cuarto.
Era principios de Febrero cuando se finalizo la construcción, ahora solo faltaba que yo me mudara de la sala a “mi cuarto”.
Tuvieron que pasar dos semanas para que me decidiera en trasladar todas mis cosas, que en verdad eran pocas, mi cama nueva (de madera y con resortes), mi cómoda y mi mueble con mi ropa y libros. Luego de terminar con la decoración de mi cuarto, me puse a leer un poco; pero me sentía raro, extraño tal vez, miraba hacía todos lados, seguro era el éxtasis de estar en mi cuarto, seguí leyendo, pero me seguía sintiendo raro, ahora observado, no sabía qué era lo que pasaba. Cuando levante mi rostro del libro de Hemingway y observe mi pared, divise ¡ una cucaracha!, aquel insecto al que desde pequeño le guardaba miedo y respeto, más miedo que respeto, gire mi rostro a la derecha y vi otra, más abajo caminaba una más, eran tres dentro mi cuarto.
El pavor se apodero de mi prospecto de cuerpo y salí corriendo, era de madrugada, así que lo más probable era que me encontraría con más de ellas a las afueras de mi cuarto, así que tuve que irme a dormir a la sala. Al día siguiente todos mi familiares se burlaron de mi cobardía hacía esos insectos, cansado de sus mofas, decidí afrontar a las cucarachas.
Adquirí varios periódicos y resolví tapar todos los orificios por los cuales podían pasar los insectos no deseados, al término de la misión me sentí mejor, más tranquilo, seguro que ahora sí podría dormir tranquilo.
Esa noche, cuando entre a mi habitación encendí la luz y me tope otra vez con ellas, eran dos, no sabía cómo entraron, sólo que estaban ahí, caminando por mis libros.
Las espantes con pequeños aspavientos y estas se fueron, pero juraron volver.
Mientras dormía esa noche, cubierto con las sábanas de pies a cabeza, me puse a reflexionar que no iba a permitir de que los insectos me ganaran la batalla por la propiedad de mi cuarto, no, yo no iba a terminar como Gregorio Samsa (personaje de la metamorfosis); al día siguiente compre un insecticida y casi lo termine rociando todo mi cuarto por dentro y fuera, era mejor morir intoxicado que a manos de las cucarachas.
Esa misma noche, mientras dormía, esta vez solo, sin ninguna de ellas a mí alrededor, sabía muy bien que no iba a terminar convirtiéndome en una de ellas, ya no, y tampoco me iba a volver loco, ahora para terminar con este relato, me despido de todos ustedes. Un más ha en mi cuarto, y quiere dormir conmigo esta noche.





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martes, 2 de febrero de 2010

Un preso y su rata

Un plato
rebalzando de comida y
un jugo de no sé que
eso es lo que come un hombre promedio.
¿Y un preso?
¿Qué come un preso?
Si es que come, claro.
El preso come de las sobras,
so cena, almuerza y desayuna el preso promedio.
Sin embarg , no es suficiente
ni para él ni para mi
El preso llora por las noches
asi como lloro cuando no te veo
pero oculta su rostro entre
cartones, porque sabe que n debe mostrar debilidad,
de lo contrario, alguien lo matara
un policia, su compañero de celda o su otro ser.
Yo no debo mostrar debilidad ante ti
sino pensaras que soy un cobarde, y eso no es bueno.
El preso no puede aguantar
y se echa a llora cual niño sin jugete en navidad;
pero siempre hay algo, la nada no existe
y eso lo sabe muy bien el preso,
siempre hay una rata que lo observa desde la oscuridad.
Hay algo que le da fuerzas para sobrevivir
en este infierno y es el hecho de
salir de alli y ver la luz del dia
ver tu rostro, su sonrisa y acariciar
tu cabello.
Yo tengo la esperanza,
y es la de salir de esta celda,
atravezar los barrotes, girar mi rostro
y olvidar todo lo que vivi adentro

jueves, 28 de enero de 2010

Una luz en el horizonte

Hace mucho tiempo me encontraba atravesando una etapa muy dura de mi vida, ya que no tenía un sustento económico estable debido a mis constantes arranques de ira, los cuales me llevaban a renunciar a cualquier trabajo en el que caía. El problema no era adaptarme, el problema era que la rutina de esos trabajos me volvían loco al punto en que causaban en mí ser un terrible hastío que conllevaba a que todas las mañanas, cuando me despertaba, mirara el reloj y dijera: - Que no jodan!, estoy cansado.-. Acto seguido me acurrucaba en mi cama y seguía durmiendo hasta pasado las 9 de la mañana o hasta que la cama decidiera botarme; cualquiera de esas 2 alternativas eran más dignas a tener que ir al maldito trabajo y fingir una sonrisa amable, aguantar el maldito calor de la ciudad, soportar a algunos clientes prepotentes, etc. Fue así que un día en el que me encontraba buscando trabajo, me tope con un viejo amigo de colegio, uno de mi promoción para ser más exacto; él también estaba en la búsqueda del trabajo utópico (fácil, que de ganancias y no necesite invertir mucho dinero), al igual que yo.
- Sabes Fernando- me decía mientras tomábamos unas gaseosas heladas- tanto tú como yo somos 2 jóvenes inteligentes que no merecemos estar subordinados en sucios trabajos que nos pagan una miseria.
- Tú lo has dicho hermano- le respondía - nosotros desde el colegio ya mostrábamos un perfil de trotamundos
- Así es, y es por eso que eh estado averiguando sobre un negocio que nos hará ricos a ambos sin sudar si una sola gota- sentenció mientras se acababa su gaseosa.
- ¿Hablas en serio?- le pregunte con un escepticismo que me caracterizaba.

Mientras Santiago me explicaba sobre todas las ganancias que nosotros recibiríamos por el negocio, mis sueños de gloria volvían a renacer y me parecía ver aún esa luz que tantas veces me coqueteaba y se iba por el horizonte. Yo me estaba haciendo ideas sobre todas las cosas que me iba a comprar con el dinero ganado, pero faltaba algo, y ese algo era saber sobre “qué” se iba a tratar nuestra empresa.

- ¡La pornografía!- exclamó Santiago, provocando mi risotada y también un poco de vergüenza porque algunas personas se habían percatado de nuestra conversación.
- ¡!!Jajajaja!!!, ¿ De qué hablas loco de mierda?, parece que los papeles ahora se han cambiado, tú eres ahora el loco y ya no- le respondí con cierta gracia.

Cuando iba a explicarme sobre el negocio de la pornografía, ya nos estábamos dirigiendo hacía el malecón de chorrillos, aquel malecón me traía malos recuerdos; fue allí donde una enamorada mía había decidido terminar con nuestra relación y también fue allí donde de pequeño jugaba con mi padre, aquel señor al que siempre le guarde rencor por alejarse de mí y por el cual ahora estaba así, sin casa, sin comida, buscando un trabajo y a punto de enrolarme al tan llamativo mundo de la pornografía.

- ¿Pero dime, acaso vamos a salir en esos videos?- pregunte tan inocentemente que provoque la risa de mi compañero.
- !!!jajajaja!!!! no nada de eso loco, nosotros lo que vamos a hacer, es poner nuestra productora de videos porno y vamos a venderlos a los grandes mercados de pornografía del mundo. Pero si tú quieres fornicarte a alguna de esas putas, normal por mi jajajaja- me respondió con una risa más fuerte que la que causo mi primera pregunta.
- Nooo, nada loco, estás loco, yo no haría eso, es que me quedaban mis dudas pues.

Aquella pregunta de Santiago causó en mí ser un poco de nerviosismo propio de un adolescente avergonzado; y es que yo aún era virgen, sin embargo, todos mis amigos creían que ya había tenido relaciones sexuales con todas las enamoradas que les había presentado. Aunque les parezca un poco tonto, yo tenía miedo de mantener algún coito, así sea con mi enamorada, el por qué, ni yo mismo lo sé.

- Ya mira Fernando, solo necesitamos un capital para poder pagar a las prostitutas, pagar a los patas que se las van a fornicar y nada más, después solo tendremos que pensar en qué gastaremos el dinero, eso será lo más difícil.
- ¿Y las cámaras?- pregunte.
- Mi hermana tiene una cámara digital, se la pediré prestada y listo.
- ¿Y cómo haremos para vender las películas, acaso las venderemos en el hueco?- pregunté causando una sonrisa por parte de Santiago.
- No hermano, nada de eso, yo ya tengo unos contactos en Praga y Holanda, los puntos estratégicos de la pornografía mundial.
- ¿ Y en Estados unidos?, que yo sepa a los gringos también les vacila el porno
- No pues, los gringos no pagan precio hermano, nuestras películas tienen que entrar donde los grandes.

Santiago tenía todo listo y hasta preparado podría decirse, ya sabía donde podíamos conseguir putas para grabarlas, a su lado todo parecía fácil, él tenía una atracción y una sonrisa especial, seguro era eso lo que siempre me atrajo de él, desde el colegio.

- Muy bien, vayamos por las putas- sentencie con una sonrisa en el rostro.
- Así me gusta que hables hermano, como te dije, nosotros 2 solos podemos comprar este mundo de mierda.

Y fue así como Santiago con una idea en la cabeza y yo con el dinero en el bolsillo nos dirigimos hacía el Jirón Cailloma, el mítico antro de prostitutas, ladrones, pasteleros y cuanto paria sin dinero, habita.

- Mira a esa chinita huevón- me decía Santiago- vamos, acerquémonos.
- Está bien.
- ¿Amiga, qué tal, cómo estás?- le pregunto Santiago con esa picardía que lo caracterizaba.
- Bien, son 30 soles.
- Ya, esta bien, el dinero no es problema para mí ni para mi amigo.

Mientras Santiago acordaba un precio justo con aquella puta, los “cafichos” y las demás putas me miraban con cierto recelo, como si yo fuera o como si Santiago tuviéremos el poder sobre sus vidas, como si nosotros decidiéramos a cual llevar y por lo tanto salvarlas al menos por un momento de ese mundo al cual ellas nunca quisieron entrar. Sin embargo, en vez de sentirme alagado por eso, me sentía intimidado por sus miradas y por sus ropas; decidí girar mi rostro y mirar hacia otro lado; unos metros más allá, se iba a realizar un concierto punk y los asistentes se estaban haciendo presentes, chicos con crestas, ropas viejas y rasgadas, tomando algún trago barato que de seguro habrían comprado en el Jr Zepita; ellos también me miraban con recelo, como si yo fuera diferente a ellos y como si fuera un intruso en su mundo; ya hacía mucho tiempo que había dejado de asistir a esos conciertos, y las pocas veces que iba era cuando mi banda era invitada para tocar, podía ver caras nuevas entre tantas crestas y es que la mayoría de gente “vieja” que conocí cuando estaba dentro de la movida ya no se encontraba presente, el por qué; no podía graficarlo en mi mente. Un humo con un olor característico comenzó a adornar el ambiente, era el olor a marihuana, aquella hierba que fumaba cuando estaba en la universidad y cuando asistía a algún concierto, así sea como asistente o como músico.
Aquel aroma provoco en mi ser un trance de relajación que no experimentaba hace años, pero ese delicioso trance se vio truncado cuando oí los gritos de Santiago pidiendo ayuda.

- ¡!!!!Fernando, huevón!!!, ayúdame que me quieren robar
- Suéltalo conchatumadre- fue lo primero que exclamé.

Un pastelero con el rostro demacrado me apunto con una navaja y me increpó que me vaya y que no lo joda.

- Vete chibolo de mierda o quieres que te robe

Aquella amenaza no me dio mi miedo y lo ataqué por la espalda con todo tipo de golpes, mientras miraba a Santiago que ponía resistencia frente a los demás pasteleros.
Pero a pesar de mi valentía y mis ganas de ayudar a aquel chico que tenía algo en su ser que me atraía desde el colegio; no pude contra el mundo del hampa y sus aliados, porque cuando menos me di cuenta ya había sido tomado por los brazos y arrinconado al lado de Santiago; bueno al menos ahora estábamos juntos; nos rebuscaban los bolsillos, nos quitaron las zapatillas y uno que otro maleante nos propinaba golpes en el cuerpo.

- Ya, ya, ya, dejen que los niños se vayan- mencionó uno de los pasteleros que al parecer era su líder porque tenía más cortes en el brazo que los demás.

Nos soltaron, y nos vimos en medio de la pista, en la cual no pasaba ningún auto, ni siquiera el de la policía; hace años yo cuestionaba la existencia de la policía y ahora deseaba más que nunca que pasara si quiera algún “verde”. Me habían robado todo mi dinero, la liquidación completa de mi último trabajo, estaba sin zapatillas en medio de la pista y Santiago igual, nos miramos y maldecimos nuestra suerte de mierda.

- Puta madre huevón, ¿ahora qué voy a hacer?- exclame.
- Discúlpame Fernando, todo esto es mi culpa- respondió con ganas de llorar y con la cabeza mirando la pista negra y con huecos.
- No, nada hermano, ya fue pues, ya perdimos, qué vamos a hacer, al menos yo ni cagando vuelvo a entrar a buscar putas a ese lugar.

Y fue así como ambos nos fuimos a comprar una botella de pisco, ya que los ladrones no sabían es que yo siempre guardaba unas monedas de más en mis medias, mientras caminábamos por la pista negra, descalzos, me di cuenta que nuestros sueños al igual que nuestras vidas eran unas utopías completas, nuestros sueños de ser unos broadcasters del mundo de la pornografía se alejaban cada vez más como aquella luz que siempre me coqueteaba y se iba por el horizonte.

lunes, 25 de enero de 2010

Siempre

Hay momentos de tristeza
en los que el hombre se desespera,
pero debe de aprovecharlos
para analizar su escencia
Mirar a su alrededor
y darse cuenta de quien esta a su lado
Hay veces en las que el hombre
tiene ganas de patear el tablero
y mandar a la mierda todo
pero, no lo hace y simplemente se echa a llorar
porque sabe que es un cobarde

Pero siempre hay algo;
o en el caso del hombre ,
siempre hay alguien que le da fuerzas
los creyentes tienen fe en su dios,
los agnosticos creen en si mismos,
los anarquistas en la acracia,
los escritores en el alcohol,
y los boxeadores invierten toda su fe en la fuerza de sus puños
aunque saben
que ante el menor descuido
su rostro y su cuerpo inerte pueden besar la lona

Yo tambien soy un hombre; gran cosa,
pero tal vez sea diferente
a los que mencione lineas arriba,
soy diferente, porque tengo miedo al pelear
le temo a un dios que no sé si existe
no me tengo fe a mi mismo
y por eso mismo no creo poder escribir

Pero de algo si estoy seguro,
y es que con ella todo lo puedo
se va la tristeza y mis demonios se quedan dentro
es ella la que me ayuda a seguir
es ella quien me da fuerza y es ella quien cree en mi,
Cuando me besa, ella es como un huracán,
me toma con fuerza, y nuestros cuerpos se enredan
me eleva, me arrastra y me trae
se divierte dominandome,
Cuando me suelta caigo lentamente
y no me lastimo porque con ella todo es diferente
las heridas no las siento, los dolores se van
y mis demonios se quedan dentro

sábado, 16 de enero de 2010

Taxi

Aquella noche no iba a ser igual, y eso yo lo sabía muy bien; para empezar estaba lloviendo y nos encontrábamos en vísperas de navidad, acababa de salir de mi trabajo en el centro de lima y me dirigí hacia el Hospital Loayza para tomar el autobús que me debería de llevar a mi casa, media hora y mi carro que no llegaba, 1 hora y el autobús seguía sin llegar; pasaron 2 horas y me cansé, ya me había fumado 2 cigarrillos y estaban que hacían efecto en mi organismo, decidí tomar una vía-expresa. De esta manera fui hacia una esquina del jr. Quilca y me detuve a esperar que llegara algún auto que me lograra sacar del centro de lima, de sus bizarras imágenes y de aquella lluvia que me estaba empapando.
Por lo visto, debido a las vísperas de navidad todos los autos que pasaban tenían una tarifa establecida, las cuales a mí no me parecían nada atractivas ni justas, hasta que después de tanto esperar y de regatear con los taxistas; uno de estos acepto llevarme hasta mi destino.
Me senté en el lugar del copiloto y de vez en cuando observaba al taxista; dos cuadras más adelante subieron otros pasajeros hasta que se llenó el auto. Yo miraba al conductor, nos mirábamos, él se reía y volteaba el rostro hacia su ventana para burlarse de algunas prostitutas que se encontraban regadas por las esquinas del centro de lima.
- ¡Fea! – exclamaba mientras se reía.
- Calla mierda!!- le respondían la mayoría
- ¿Se cree muy rica la pendeja esa no?- me preguntaba con una mirada pícara.
El chofer avanzó por la venida Grau, y se metió al zanjón de la vía expresa. Fue exactamente allí dónde me di cuenta que había tomado el auto equivocado, que aquella carrera podría ser la última de mi vida, y que el velocímetro ya marcaba los 100kph.
Parecía que el auto volaba, y yo sentía que el aire me cortaba el rostro, el chofer daba la impresión de ser un conductor salido de alguna película de Hollywood al cual lo están persiguiendo. Yo lo miraba asustado, pero él solo tenía ojos para el frente y para cada mínimo espacio libre que hubiera en la pista, espacios por los cuales era capaz de matar y de pisar hasta el fondo su acelerador.
- ¡Oiga señor, no puede ir más despacio!- exclamó una de las chicas de que se encontraban en los asientos de atrás.-
- ¿Por qué, estoy yendo muy rápido?
- Hayyyy, señor por favor vaya más despacio sí.

Por mi parte, yo ya estaba pensando en los titulares del día siguiente:
¡TAXISTA LOCO MATA JÓVENES EN LA VÍA EXPRESA ¡

Parecía que nuestro conductor tenía muy mala memoria o tal vez sufría de lagunas mentales, ya que con la velocidad que manejaba también se olvidaba de las cosas.
- Oiga doctor, ¿alguien le persigue?- pregunte con una sonrisa amigable.
- No, por qué.
- Porque parece lo contrario.
- ¿Qué, estoy yendo muy rápido?- me pregunto inocentemente.
- Noo! solo parece- respondí riéndome.
- Nada que ver joven, si estoy yendo lento, más bien, si estuviera “corriendo”, ya estaríamos en chorrillos.

El velocímetro seguía marcando los 100 kph, y en cada curva que aparecía sentía que mi corazón se me iba salir y reventaría la luna del auto. Realmente ya me estaba preocupando y no era el único, los pasajeros de los asientos posteriores; 2 chicas y un joven, también estaban muy asustados, pero también molestos.
- ¡!!Oiga señor, nos va a matar si sigue así!!!- sentencio una de las chicas que no pude ver porque yo me encontraba mirando el horizonte y sujetándome a mi cinturón de seguridad.

- Tranquila señorita, ya estamos llegando- respondió el taxista, tratando de tranquilizarla.

- PARE SEÑOR, PARE, PAREEE!!!!!!!!!!!!!.

Ya habíamos salido del zanjón y estábamos entrando a Barranco, fue en el ovalo balta donde bajaron aquella pareja, gritando contra el conductor.
- JAJAJJJAJA Se asustan por nada – mencionó el chofer riéndose y mostrando que le faltaba un diente.
- Jaja, Si, tiene razón- respondí con una tímida sonrisa.
- Oiga doctor, ¿alguna vez ha hecho “piques”?-le pregunte.
- Si, por la Molina
- ¿Y gano?
- No, de 30 autos, quede 8vo.
- Azu mare, y cuanto es lo máximo que ha llegado
- Una vez llegue a marcar 170 kph.

Con aquella pequeña conversación trataba de lograr que el chofer bajara un poco su velocidad, prestando más atención a mis preguntas. Pero aún así, él me respondía y luego volvía a pisar el acelerador y volvía a joder a los transeúntes y a uno que otro chofer que se cruzara con él.
- ¿Hasta dónde vas chino?- me preguntó
- Aquí nomas doctor, a la curva- le respondí con otra sonrisa amigable.

Acto seguido le pague lo acordado, porque tenía miedo que me hiciera algo por su aspecto de faite recién salido de prisión.
- Gracias - sentencio el chofer.
- Ok doctor, y suerte con los “piques”.

Así fue como sobreviví a aquel chofer loco, pero sabía que me esperaba algo peor que un conductor desquiciado; y aquella pesadilla eran las llamadas fiestas navideñas, los árboles, los panetones, el chocolate, etc.

Reloj descompuesto

El reloj avanza esta noche sin cesar
Tic-tac-tic-tac-tic-tac
La estoy esperando y por lo visto
No va a llegar
Encerrado en mí cuarto
Trato de escribir un poema para ella
Tic-tac-tic-tac-tic-tac
Y el reloj que no se detiene, él
Me recuerda que pierdo tiempo,
Que no soy capaz de hacerlo
Que la estoy perdiendo

3 de la mañana y ella que no llama,
La angustia me consume y
Ella es feliz
Tic-tac-tic-tac-tic-tac
Es la hora de tomar un trago

Atrapados y condenados

Te sientes atrapada y
Sin salida alguna
Que todos están en contra tuya
Y que pronto caerá un muro
Sobre tu persona

Ves tu vida y la de los demás
Y sin embargo,
No le encuentras sentido alguno,
Me ves y me tratas como loco
Te ves en un espejo
Y te sientes mal

Atribulado me siento
Al mirarte a los ojos
Intimidados nos vemos
Cuando estamos cerca
Mentimos tiernamente y
Nos sentimos como niños
Jugando a ser enamorados