jueves, 28 de enero de 2010

Una luz en el horizonte

Hace mucho tiempo me encontraba atravesando una etapa muy dura de mi vida, ya que no tenía un sustento económico estable debido a mis constantes arranques de ira, los cuales me llevaban a renunciar a cualquier trabajo en el que caía. El problema no era adaptarme, el problema era que la rutina de esos trabajos me volvían loco al punto en que causaban en mí ser un terrible hastío que conllevaba a que todas las mañanas, cuando me despertaba, mirara el reloj y dijera: - Que no jodan!, estoy cansado.-. Acto seguido me acurrucaba en mi cama y seguía durmiendo hasta pasado las 9 de la mañana o hasta que la cama decidiera botarme; cualquiera de esas 2 alternativas eran más dignas a tener que ir al maldito trabajo y fingir una sonrisa amable, aguantar el maldito calor de la ciudad, soportar a algunos clientes prepotentes, etc. Fue así que un día en el que me encontraba buscando trabajo, me tope con un viejo amigo de colegio, uno de mi promoción para ser más exacto; él también estaba en la búsqueda del trabajo utópico (fácil, que de ganancias y no necesite invertir mucho dinero), al igual que yo.
- Sabes Fernando- me decía mientras tomábamos unas gaseosas heladas- tanto tú como yo somos 2 jóvenes inteligentes que no merecemos estar subordinados en sucios trabajos que nos pagan una miseria.
- Tú lo has dicho hermano- le respondía - nosotros desde el colegio ya mostrábamos un perfil de trotamundos
- Así es, y es por eso que eh estado averiguando sobre un negocio que nos hará ricos a ambos sin sudar si una sola gota- sentenció mientras se acababa su gaseosa.
- ¿Hablas en serio?- le pregunte con un escepticismo que me caracterizaba.

Mientras Santiago me explicaba sobre todas las ganancias que nosotros recibiríamos por el negocio, mis sueños de gloria volvían a renacer y me parecía ver aún esa luz que tantas veces me coqueteaba y se iba por el horizonte. Yo me estaba haciendo ideas sobre todas las cosas que me iba a comprar con el dinero ganado, pero faltaba algo, y ese algo era saber sobre “qué” se iba a tratar nuestra empresa.

- ¡La pornografía!- exclamó Santiago, provocando mi risotada y también un poco de vergüenza porque algunas personas se habían percatado de nuestra conversación.
- ¡!!Jajajaja!!!, ¿ De qué hablas loco de mierda?, parece que los papeles ahora se han cambiado, tú eres ahora el loco y ya no- le respondí con cierta gracia.

Cuando iba a explicarme sobre el negocio de la pornografía, ya nos estábamos dirigiendo hacía el malecón de chorrillos, aquel malecón me traía malos recuerdos; fue allí donde una enamorada mía había decidido terminar con nuestra relación y también fue allí donde de pequeño jugaba con mi padre, aquel señor al que siempre le guarde rencor por alejarse de mí y por el cual ahora estaba así, sin casa, sin comida, buscando un trabajo y a punto de enrolarme al tan llamativo mundo de la pornografía.

- ¿Pero dime, acaso vamos a salir en esos videos?- pregunte tan inocentemente que provoque la risa de mi compañero.
- !!!jajajaja!!!! no nada de eso loco, nosotros lo que vamos a hacer, es poner nuestra productora de videos porno y vamos a venderlos a los grandes mercados de pornografía del mundo. Pero si tú quieres fornicarte a alguna de esas putas, normal por mi jajajaja- me respondió con una risa más fuerte que la que causo mi primera pregunta.
- Nooo, nada loco, estás loco, yo no haría eso, es que me quedaban mis dudas pues.

Aquella pregunta de Santiago causó en mí ser un poco de nerviosismo propio de un adolescente avergonzado; y es que yo aún era virgen, sin embargo, todos mis amigos creían que ya había tenido relaciones sexuales con todas las enamoradas que les había presentado. Aunque les parezca un poco tonto, yo tenía miedo de mantener algún coito, así sea con mi enamorada, el por qué, ni yo mismo lo sé.

- Ya mira Fernando, solo necesitamos un capital para poder pagar a las prostitutas, pagar a los patas que se las van a fornicar y nada más, después solo tendremos que pensar en qué gastaremos el dinero, eso será lo más difícil.
- ¿Y las cámaras?- pregunte.
- Mi hermana tiene una cámara digital, se la pediré prestada y listo.
- ¿Y cómo haremos para vender las películas, acaso las venderemos en el hueco?- pregunté causando una sonrisa por parte de Santiago.
- No hermano, nada de eso, yo ya tengo unos contactos en Praga y Holanda, los puntos estratégicos de la pornografía mundial.
- ¿ Y en Estados unidos?, que yo sepa a los gringos también les vacila el porno
- No pues, los gringos no pagan precio hermano, nuestras películas tienen que entrar donde los grandes.

Santiago tenía todo listo y hasta preparado podría decirse, ya sabía donde podíamos conseguir putas para grabarlas, a su lado todo parecía fácil, él tenía una atracción y una sonrisa especial, seguro era eso lo que siempre me atrajo de él, desde el colegio.

- Muy bien, vayamos por las putas- sentencie con una sonrisa en el rostro.
- Así me gusta que hables hermano, como te dije, nosotros 2 solos podemos comprar este mundo de mierda.

Y fue así como Santiago con una idea en la cabeza y yo con el dinero en el bolsillo nos dirigimos hacía el Jirón Cailloma, el mítico antro de prostitutas, ladrones, pasteleros y cuanto paria sin dinero, habita.

- Mira a esa chinita huevón- me decía Santiago- vamos, acerquémonos.
- Está bien.
- ¿Amiga, qué tal, cómo estás?- le pregunto Santiago con esa picardía que lo caracterizaba.
- Bien, son 30 soles.
- Ya, esta bien, el dinero no es problema para mí ni para mi amigo.

Mientras Santiago acordaba un precio justo con aquella puta, los “cafichos” y las demás putas me miraban con cierto recelo, como si yo fuera o como si Santiago tuviéremos el poder sobre sus vidas, como si nosotros decidiéramos a cual llevar y por lo tanto salvarlas al menos por un momento de ese mundo al cual ellas nunca quisieron entrar. Sin embargo, en vez de sentirme alagado por eso, me sentía intimidado por sus miradas y por sus ropas; decidí girar mi rostro y mirar hacia otro lado; unos metros más allá, se iba a realizar un concierto punk y los asistentes se estaban haciendo presentes, chicos con crestas, ropas viejas y rasgadas, tomando algún trago barato que de seguro habrían comprado en el Jr Zepita; ellos también me miraban con recelo, como si yo fuera diferente a ellos y como si fuera un intruso en su mundo; ya hacía mucho tiempo que había dejado de asistir a esos conciertos, y las pocas veces que iba era cuando mi banda era invitada para tocar, podía ver caras nuevas entre tantas crestas y es que la mayoría de gente “vieja” que conocí cuando estaba dentro de la movida ya no se encontraba presente, el por qué; no podía graficarlo en mi mente. Un humo con un olor característico comenzó a adornar el ambiente, era el olor a marihuana, aquella hierba que fumaba cuando estaba en la universidad y cuando asistía a algún concierto, así sea como asistente o como músico.
Aquel aroma provoco en mi ser un trance de relajación que no experimentaba hace años, pero ese delicioso trance se vio truncado cuando oí los gritos de Santiago pidiendo ayuda.

- ¡!!!!Fernando, huevón!!!, ayúdame que me quieren robar
- Suéltalo conchatumadre- fue lo primero que exclamé.

Un pastelero con el rostro demacrado me apunto con una navaja y me increpó que me vaya y que no lo joda.

- Vete chibolo de mierda o quieres que te robe

Aquella amenaza no me dio mi miedo y lo ataqué por la espalda con todo tipo de golpes, mientras miraba a Santiago que ponía resistencia frente a los demás pasteleros.
Pero a pesar de mi valentía y mis ganas de ayudar a aquel chico que tenía algo en su ser que me atraía desde el colegio; no pude contra el mundo del hampa y sus aliados, porque cuando menos me di cuenta ya había sido tomado por los brazos y arrinconado al lado de Santiago; bueno al menos ahora estábamos juntos; nos rebuscaban los bolsillos, nos quitaron las zapatillas y uno que otro maleante nos propinaba golpes en el cuerpo.

- Ya, ya, ya, dejen que los niños se vayan- mencionó uno de los pasteleros que al parecer era su líder porque tenía más cortes en el brazo que los demás.

Nos soltaron, y nos vimos en medio de la pista, en la cual no pasaba ningún auto, ni siquiera el de la policía; hace años yo cuestionaba la existencia de la policía y ahora deseaba más que nunca que pasara si quiera algún “verde”. Me habían robado todo mi dinero, la liquidación completa de mi último trabajo, estaba sin zapatillas en medio de la pista y Santiago igual, nos miramos y maldecimos nuestra suerte de mierda.

- Puta madre huevón, ¿ahora qué voy a hacer?- exclame.
- Discúlpame Fernando, todo esto es mi culpa- respondió con ganas de llorar y con la cabeza mirando la pista negra y con huecos.
- No, nada hermano, ya fue pues, ya perdimos, qué vamos a hacer, al menos yo ni cagando vuelvo a entrar a buscar putas a ese lugar.

Y fue así como ambos nos fuimos a comprar una botella de pisco, ya que los ladrones no sabían es que yo siempre guardaba unas monedas de más en mis medias, mientras caminábamos por la pista negra, descalzos, me di cuenta que nuestros sueños al igual que nuestras vidas eran unas utopías completas, nuestros sueños de ser unos broadcasters del mundo de la pornografía se alejaban cada vez más como aquella luz que siempre me coqueteaba y se iba por el horizonte.

lunes, 25 de enero de 2010

Siempre

Hay momentos de tristeza
en los que el hombre se desespera,
pero debe de aprovecharlos
para analizar su escencia
Mirar a su alrededor
y darse cuenta de quien esta a su lado
Hay veces en las que el hombre
tiene ganas de patear el tablero
y mandar a la mierda todo
pero, no lo hace y simplemente se echa a llorar
porque sabe que es un cobarde

Pero siempre hay algo;
o en el caso del hombre ,
siempre hay alguien que le da fuerzas
los creyentes tienen fe en su dios,
los agnosticos creen en si mismos,
los anarquistas en la acracia,
los escritores en el alcohol,
y los boxeadores invierten toda su fe en la fuerza de sus puños
aunque saben
que ante el menor descuido
su rostro y su cuerpo inerte pueden besar la lona

Yo tambien soy un hombre; gran cosa,
pero tal vez sea diferente
a los que mencione lineas arriba,
soy diferente, porque tengo miedo al pelear
le temo a un dios que no sé si existe
no me tengo fe a mi mismo
y por eso mismo no creo poder escribir

Pero de algo si estoy seguro,
y es que con ella todo lo puedo
se va la tristeza y mis demonios se quedan dentro
es ella la que me ayuda a seguir
es ella quien me da fuerza y es ella quien cree en mi,
Cuando me besa, ella es como un huracán,
me toma con fuerza, y nuestros cuerpos se enredan
me eleva, me arrastra y me trae
se divierte dominandome,
Cuando me suelta caigo lentamente
y no me lastimo porque con ella todo es diferente
las heridas no las siento, los dolores se van
y mis demonios se quedan dentro

sábado, 16 de enero de 2010

Taxi

Aquella noche no iba a ser igual, y eso yo lo sabía muy bien; para empezar estaba lloviendo y nos encontrábamos en vísperas de navidad, acababa de salir de mi trabajo en el centro de lima y me dirigí hacia el Hospital Loayza para tomar el autobús que me debería de llevar a mi casa, media hora y mi carro que no llegaba, 1 hora y el autobús seguía sin llegar; pasaron 2 horas y me cansé, ya me había fumado 2 cigarrillos y estaban que hacían efecto en mi organismo, decidí tomar una vía-expresa. De esta manera fui hacia una esquina del jr. Quilca y me detuve a esperar que llegara algún auto que me lograra sacar del centro de lima, de sus bizarras imágenes y de aquella lluvia que me estaba empapando.
Por lo visto, debido a las vísperas de navidad todos los autos que pasaban tenían una tarifa establecida, las cuales a mí no me parecían nada atractivas ni justas, hasta que después de tanto esperar y de regatear con los taxistas; uno de estos acepto llevarme hasta mi destino.
Me senté en el lugar del copiloto y de vez en cuando observaba al taxista; dos cuadras más adelante subieron otros pasajeros hasta que se llenó el auto. Yo miraba al conductor, nos mirábamos, él se reía y volteaba el rostro hacia su ventana para burlarse de algunas prostitutas que se encontraban regadas por las esquinas del centro de lima.
- ¡Fea! – exclamaba mientras se reía.
- Calla mierda!!- le respondían la mayoría
- ¿Se cree muy rica la pendeja esa no?- me preguntaba con una mirada pícara.
El chofer avanzó por la venida Grau, y se metió al zanjón de la vía expresa. Fue exactamente allí dónde me di cuenta que había tomado el auto equivocado, que aquella carrera podría ser la última de mi vida, y que el velocímetro ya marcaba los 100kph.
Parecía que el auto volaba, y yo sentía que el aire me cortaba el rostro, el chofer daba la impresión de ser un conductor salido de alguna película de Hollywood al cual lo están persiguiendo. Yo lo miraba asustado, pero él solo tenía ojos para el frente y para cada mínimo espacio libre que hubiera en la pista, espacios por los cuales era capaz de matar y de pisar hasta el fondo su acelerador.
- ¡Oiga señor, no puede ir más despacio!- exclamó una de las chicas de que se encontraban en los asientos de atrás.-
- ¿Por qué, estoy yendo muy rápido?
- Hayyyy, señor por favor vaya más despacio sí.

Por mi parte, yo ya estaba pensando en los titulares del día siguiente:
¡TAXISTA LOCO MATA JÓVENES EN LA VÍA EXPRESA ¡

Parecía que nuestro conductor tenía muy mala memoria o tal vez sufría de lagunas mentales, ya que con la velocidad que manejaba también se olvidaba de las cosas.
- Oiga doctor, ¿alguien le persigue?- pregunte con una sonrisa amigable.
- No, por qué.
- Porque parece lo contrario.
- ¿Qué, estoy yendo muy rápido?- me pregunto inocentemente.
- Noo! solo parece- respondí riéndome.
- Nada que ver joven, si estoy yendo lento, más bien, si estuviera “corriendo”, ya estaríamos en chorrillos.

El velocímetro seguía marcando los 100 kph, y en cada curva que aparecía sentía que mi corazón se me iba salir y reventaría la luna del auto. Realmente ya me estaba preocupando y no era el único, los pasajeros de los asientos posteriores; 2 chicas y un joven, también estaban muy asustados, pero también molestos.
- ¡!!Oiga señor, nos va a matar si sigue así!!!- sentencio una de las chicas que no pude ver porque yo me encontraba mirando el horizonte y sujetándome a mi cinturón de seguridad.

- Tranquila señorita, ya estamos llegando- respondió el taxista, tratando de tranquilizarla.

- PARE SEÑOR, PARE, PAREEE!!!!!!!!!!!!!.

Ya habíamos salido del zanjón y estábamos entrando a Barranco, fue en el ovalo balta donde bajaron aquella pareja, gritando contra el conductor.
- JAJAJJJAJA Se asustan por nada – mencionó el chofer riéndose y mostrando que le faltaba un diente.
- Jaja, Si, tiene razón- respondí con una tímida sonrisa.
- Oiga doctor, ¿alguna vez ha hecho “piques”?-le pregunte.
- Si, por la Molina
- ¿Y gano?
- No, de 30 autos, quede 8vo.
- Azu mare, y cuanto es lo máximo que ha llegado
- Una vez llegue a marcar 170 kph.

Con aquella pequeña conversación trataba de lograr que el chofer bajara un poco su velocidad, prestando más atención a mis preguntas. Pero aún así, él me respondía y luego volvía a pisar el acelerador y volvía a joder a los transeúntes y a uno que otro chofer que se cruzara con él.
- ¿Hasta dónde vas chino?- me preguntó
- Aquí nomas doctor, a la curva- le respondí con otra sonrisa amigable.

Acto seguido le pague lo acordado, porque tenía miedo que me hiciera algo por su aspecto de faite recién salido de prisión.
- Gracias - sentencio el chofer.
- Ok doctor, y suerte con los “piques”.

Así fue como sobreviví a aquel chofer loco, pero sabía que me esperaba algo peor que un conductor desquiciado; y aquella pesadilla eran las llamadas fiestas navideñas, los árboles, los panetones, el chocolate, etc.

Reloj descompuesto

El reloj avanza esta noche sin cesar
Tic-tac-tic-tac-tic-tac
La estoy esperando y por lo visto
No va a llegar
Encerrado en mí cuarto
Trato de escribir un poema para ella
Tic-tac-tic-tac-tic-tac
Y el reloj que no se detiene, él
Me recuerda que pierdo tiempo,
Que no soy capaz de hacerlo
Que la estoy perdiendo

3 de la mañana y ella que no llama,
La angustia me consume y
Ella es feliz
Tic-tac-tic-tac-tic-tac
Es la hora de tomar un trago

Atrapados y condenados

Te sientes atrapada y
Sin salida alguna
Que todos están en contra tuya
Y que pronto caerá un muro
Sobre tu persona

Ves tu vida y la de los demás
Y sin embargo,
No le encuentras sentido alguno,
Me ves y me tratas como loco
Te ves en un espejo
Y te sientes mal

Atribulado me siento
Al mirarte a los ojos
Intimidados nos vemos
Cuando estamos cerca
Mentimos tiernamente y
Nos sentimos como niños
Jugando a ser enamorados

miércoles, 13 de enero de 2010

Eso puedo aplicarse a casi todo

Asi es la ley de la vida:
naces, creces, te relacionas.
Y si naces debes de trabajar,
y si no trabajas,
tus padres te deben de mantener,
y si tus padres no pueden hacer eso,
seras una paria más de este sistema.