
Aquel domingo parecía que iba a ser igual que todos. Igual de aburrido y tedioso. Cuando aún jugaba a ser escritor y a vivir de eso, nunca espero que Claudia , su reciente esposa, lo abandonara, dejándole un mensaje de texto en su celular. A su bloqueo de escritor, disidencia por la vida y afán por dormir hasta pasado el mediodía, se tuvo que sumar el abandono repentino de Claudia.
- ¿Porqué se habrá ido?- pensó.
Se levantó y tomo su celular, al parecer Claudia le envió el mensaje muy temprano, apenas lo abandonó.
- "SABES, ERES MUY LINDO, PERO ME TENGO QUE IR, CREO QUE NO ESTOY PREPARADA PARA ESTAR CASADA, LUEGO PODEMOS HABLAR SOBRE EL DIVORCIO. NO TE PREOCUPES POR MÍ, QUE ESTARÉ BIEN, ME VOY A AUSTRALIA CON UN AMIGO, PARA LLEVAR UNOS CURSOS DE EXTENSIÓN SOBRE MI CARRERA. CUIDATE MUCHO Y SE FELIZ" - decía el mensaje.
- Hasta que por fin lo hiciste- mencionó en voz baja.
Bueno ahora tenía toda la casa para él solo, sin embargo, no tenía ganas de hacer nada, siempre era igual, paraba cansado de todo y decía que todo y todos eran mierda. Lo único en su mundo que le daba fuerzas para seguir y ser feliz era Claudia.
- Ahora que voy hacer - pensó.
Se recostó boca arriba en su cama observando los azulejos del techo.
Luego, se levantó y vio su rostro en el espejo, tenía buen semblante, estaba sin polo y en boxer, últimamente estaba engordando desmesuradamente debido a su vida sedentaria.
Se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador y sacó una cerveza en lata, la destapó y dio un largo sorbo.
Se quedo allí parado, viendo aquella lata , fragil y delicada, igual que la emociones suyas y a las de Claudia, pensando en ella, en sus abuelos y en aquella enorme panza que le estaba creciendo.
- Tal vez necesite hacer dieta y a blanquearme los dientes - pensó.
- ¿Porqué se habrá ido?- pensó.
Se levantó y tomo su celular, al parecer Claudia le envió el mensaje muy temprano, apenas lo abandonó.
- "SABES, ERES MUY LINDO, PERO ME TENGO QUE IR, CREO QUE NO ESTOY PREPARADA PARA ESTAR CASADA, LUEGO PODEMOS HABLAR SOBRE EL DIVORCIO. NO TE PREOCUPES POR MÍ, QUE ESTARÉ BIEN, ME VOY A AUSTRALIA CON UN AMIGO, PARA LLEVAR UNOS CURSOS DE EXTENSIÓN SOBRE MI CARRERA. CUIDATE MUCHO Y SE FELIZ" - decía el mensaje.
- Hasta que por fin lo hiciste- mencionó en voz baja.
Bueno ahora tenía toda la casa para él solo, sin embargo, no tenía ganas de hacer nada, siempre era igual, paraba cansado de todo y decía que todo y todos eran mierda. Lo único en su mundo que le daba fuerzas para seguir y ser feliz era Claudia.
- Ahora que voy hacer - pensó.
Se recostó boca arriba en su cama observando los azulejos del techo.
Luego, se levantó y vio su rostro en el espejo, tenía buen semblante, estaba sin polo y en boxer, últimamente estaba engordando desmesuradamente debido a su vida sedentaria.
Se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador y sacó una cerveza en lata, la destapó y dio un largo sorbo.
Se quedo allí parado, viendo aquella lata , fragil y delicada, igual que la emociones suyas y a las de Claudia, pensando en ella, en sus abuelos y en aquella enorme panza que le estaba creciendo.
- Tal vez necesite hacer dieta y a blanquearme los dientes - pensó.
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