jueves, 14 de abril de 2011
excentrismos
CAPITULO I El hecho de vivir encerrado en un manicomio no te quita las ganas de ver a gente común y corriente, es decir, a ciudadanos promedios, a personas preocupadas por pagar la cuenta de luz o agua. Y es de este mundo del cual yo escape sí, escape; porque así lo decidí y porque así lo ameritaba la situación por la que pasaba. Asesine a 15 personas, todas a sangre fría, sin piedad, matanza organizada, genocidio, asesinatos por la tarde; cualquiera de estos adjetivos se quedarían pequeños ante el accionar de mis crímenes. De pequeño fui bueno, o al menos eso intente, sin embargo, el divorcio de mis padres afecto una parte de mi sistema encefalocraneano, bueno, eso dijeron los médicos luego de que me realizaran varios exámenes. En todo caso si no logre ser bueno como persona, y ni siquiera desde el punto de vista ontológico, sí conseguí ser bueno y hasta excelente para asesinar; fui el dueño y amo del dolor, terror en demasía, en fin, fui un asesino en serie. Me declararon culpable de haber asesinado a más de 15 personas-todas mujeres-, ellos alegaban que di muerte a 20 o 25. Pero si había o tengo una cualidad de la cual puedo estar orgulloso, esa es el orden. Yo contabilizaba a mis víctimas. A pesar de todo, de que la prensa estaba en contra mía y que los señores del jurado también; tuve la suerte de haber tenido a un abogado graduado de San Marcos, gran casa de estudios de consagrados escritores, abogados, doctores, artistas plásticos, etc. Me declararon inimputable cómo, simple, mi abogado alegaba que estaba loco, que había perdido el juicio (y si esa treta no funcionaba en verdad iba a perder el juicio), el jurado analizo mi situación, yo fungí como un demente, me preste para ese show pequeño pero mediático, y en realidad sí que sirvió. CAPITULO II Me trasladaron a un manicomio o casa de sanación mental como pocos la llaman, el lugar era grande y sí que lo era, pero nunca nos dejaban salir más allá de la sala de estar, tenía un enorme jardín, pero nos era ajeno. Me asignaron una habitación, era pequeña y además tenía que compartirla con Jesús, un orate que se encontraba allí por creerse el hijo de Dios y autoproclamarse el salvador, nunca supe si su verdadero nombre era Jesús, pero todos lo llamaban así y así terminó su existencia. Decía que se encontraba allí porque los mandatarios de los países más poderosos lo habían encerrado en ese lugar para que no diera la salvación al pueblo y los gobiernos de sufrimiento y caos continúen en todo el mundo. La habitación era blanca, para darme tranquilidad, así decían ellos. Jesús siempre me pedía que me arrepintiera de mis pecados, me decía que él sabía que yo estaba arrepentido y que quería alcanzar la gracia divina de su padre; risas que ahogaban el ambiente lunático y me sentía más loco, debía escapar de ahí sino terminaría convirtiéndome en uno como ellos, Jesús me tenía loco todo el tiempo, yo lo alejaba insultándolo y amenazándolo con que lo iba a matar así como asesine a 15 personas o 20 o 25. -Largo de aquí demente- le gritaba empujándolo. -Vamos hijo mío, yo sé que te arrepientes y que quieres alcanzar la gracia de mi padre- me repetía una y otra vez. Bienaventurados los que no creen, porque de ellos será el reino de mi padre, o algo parecido me decía en cada momento que podía. El día a día en el manicomio era tedioso y rutinario, me estaba cansando de fingir, hasta cuándo más me preguntaba una y otra vez; me cansaba de esos rostros desviados de los llantos por las noches de las personas sin dignidad, temía volverme uno igual. Nos tenían encerrados la mayoría del tiempo, nunca conocimos otros lugares aparte de nuestros cuartos y de la sala de estar, existía un cuarto de torturas al que se sometían a los orates en demasía. La luz solar era un enigma para nosotros, nuestros huesos se descalcificaban. Por las noches se escuchaban gritos y llantos, todos de dolor. Los sufrimientos empezaban desde las 6 de la mañana y nunca tenían un final, no existía la piedad en aquel recinto, yo pedía lástima y piedad, algo que desconocí rotundamente con mis víctimas, en serio les digo, es horrible estar del otro lado de la acera. CAPITULO III Nos despertaban bañándonos con agua fría, metían mangueras en nuestros cuartos y nos rociaban hasta despertarnos, no les importaba nada, se burlaban de los movimientos torpes de aquellas personas, personas que se encontraban allí por vivir el verdadero libre albedrío, aquel que descubrieron desde temprana edad, por el cual lucharon y defendieron a costa de todo. Aún soñolientos y con frio, nos obligaban a pasar a la sala de estar, un cuarto blanco también, donde nos formaban en largas filas para esperar nuestras dosis diarias de píldoras, las cuales eran para tranquilizarnos y ayudarnos en curarnos más rápidamente, así decían. Yo nunca tome una pastilla de esas, sabía muy bien que esas cápsulas eran para mantenernos más torpes y en un estado de demencia peor al que se encontraban mis compañeros. -Vamos, avancen locos de mierda, maldición avancen- exclamaba uno de los tantos guardias dándonos sendos empujones. -Maldición, avancen carajo, no tenemos su tiempo, AVANCEN!!- gritaban Uno a uno de mis camaradas se acercaba y abrían sus bocas, dejaban que les metieran las píldoras. -Abre la maldita boca demente- gritaban una y otra vez los guardias. Las filas avanzaban y mi turno llegaba, yo levitaba, sentí un empujón y desperté. -Avanza demente del carajo- me gritaban al oído y me zarandeaban del brazo. -Abre la maldita boca- volvían a gritarme Sentía que avanzaba al paredón, que mi alma se alejaba del cuerpo, abría la boca y me metían esa cápsula, pero yo era más listo, oh sí que lo era, yo asesine a 15 personas o 20 o 25, yo nunca me tomaría esa píldora. Dejaba que me metieran la pastilla y la escondía debajo de mi lengua, ellos satisfechos, me dejaban tranquilos y proseguían con su próxima víctima; nunca en otro lugar cimente mi teoría de que los guardias eran las personas más torpes para cumplir una función. Una vez terminado aquel procedimiento, éramos trasladados a la sala de estar, un lugar alfombrado donde nos sentaban frente al televisor para terminar el proceso de REINSERTAMIENTO A LA SOCIEDAD, aquella metodología fue incorporada por el draconiano ministro de salud Érico del Carpio. Sólo durante aquel proceso se podía encender el televisor, luego, los demás días dicho artefacto paraba apagado, además sólo funcionaba un canal, los demás no tenían señal. Los videos que nos obligaban a observar eran de muerte, asesinatos, guerras, lluvia de bombas, según ellos esas imágenes servirían para reinsertarnos a la sociedad y reaprender los valores que habíamos perdidos, para una vez curados estemos listos para desenvolvernos y volver a ser seres gregarios. Los orates se sentaban en el suelo y se balanceaban hacia adelante y atrás mientras veían esos videos. Yo estaba cansado de eso, yo era un asesino en serie, pedía algo más. CAPITULO IV 6:00 am sábado, había esperado ese día por mucho tiempo, el sábado de resurrección, me había cansado de estar encerrado, me iba a volver loco, pero no permitiría que eso suceda, ese día era el elegido, todos los viernes los guardias tomaban hasta el amanecer, para ellos habían dos días por los cuales esperaban toda la semana; los viernes de destrucción y los sábados de resurrección. Ese sábado de resurrección era el perfecto, los guardias estaban regados por los suelos, dormidos, cansados, cuerpos desparramados, nunca nadie pensó lo que sucedería aquel día. Logre conseguir un cuchillo de la cocina, lo había negociado con otro orate, uno judío que me lo cambio por mi pieza de pan. El cuchillo era perfecto para cometer mi último crimen, el ideal, el que me elevaría al nivel de tótem, sería un paradigma para los nuevos asesinos. 6:20 am, no puedo hacerlo, lo pienso una y otra vez, nunca antes había pasado por este momento, Jesús aún dormía, me acerque y lo desperté. -Jesús, despierta, estas despierto- le preguntaba -Mmmm, sí dime-me respondió. -Por favor Jesús, perdóname, perdóname- le decía. -Perdonarte, porqué hijo mío- me respondió con total tranquilidad. -Sólo perdóname, por favor- le supliqué -Tranquilo hijo mío, lo que vayas a hacer, es la misión que mi padre, nuestro salvador te ha encargado y cúmplela con orgullo- sentenció con total tranquilidad, una tranquilidad que logró transmitirme, sin la cual no hubiera podido cumplir mi último crimen. Entonces sin pensarlo, le corte la yugular una y otra vez, un chorro de sangre baño totalmente la habitación, lluvia roja en un sábado de resurrección, su cuerpo convulsionaba, dios santo, no dejaba de moverse, estaba sufriendo demasiado, el hijo de Dios estaba muriendo y no era en la cruz, sufría en demasía, Dios no lo ayudaba, su padre lo había abandonado. No podía dejar pasar el momento, empecé a gritar, los guardias seguían durmiendo. -Guardias, maldición, Jesús se está muriendo, hagan algo- grite una y otra vez. Los guardias no despertaban, seguían siendo castigados por los estragos de la resaca. -Guardias, por favor hagan algo, Jesús se muere- grité. Luego de tanto gritar logré que un guardia se despertara, desesperado se levanto, se tropezó y despertó a su compañero de guardia, juntos de aproximaron a nuestro cuarto, buscaron la llave, eran torpes, no lograban insertar la llave en la cerradura. -Carajo, qué sucede aquí- exclamó el primer guardia. -Por dios- atinó a balbucear el segundo guardia. -Jesús se ha cortado el cuello, se ha suicidado- les dije. Ese era el momento, el primer guardia, estaba asistiendo a Jesús, el otro, miraba la escena atónito, esa era la oportunidad, no lo pensé demasiado. Me abalancé contra él y lo apuñale en el cuello, chorros de sangre, matanza en el manicomio. Rápidamente el otro guardia reacciono y me tomo por los brazos, la fuerza bruta del asesino debía de prevalecer contra la torpeza del guardia, y así sucedió una vez más. 2 muertos más, una raya más al tigre, qué importa, nada en realidad. Me cambie de ropa, me puse el traje de uno de los guardias y encontré las llaves, me disponía a salir, a escapar de aquel reciento que tantas veces se burlaba de mi. 6:45 am sábado CAPITULO V 7:00 am, sábado, 15 muertes a mis espaldas o 20 o 25 y 2 guardias de un manicomio, soy una maquina del crimen, así me llaman los psicólogos, 15 minutos, me demore en encontrar la puerta de salida y 15 fueron mis víctimas (valga la redundancia). Al fin estaba allí, frente a ella a 15 pasos, no podía dejar pasar aquella oportunidad, los guardias me rodeaban, todos regados, ninguno de imaginaba lo que había sucedido, terror el sábado, sigilosamente me acerque a la puerta y busque la llave, la encontré, no entraba en la cerradura, luego de un par de intentos logre abrir la puerta, ábrete sésamo, la luz del día me atropellaba con violencia pero no era impedimento para reinsertarme a la sociedad. Había asesinado al hijo de Dios, y su muerte no podía ser en vano, no me aseguraba la vida eterna, pero si una segunda oportunidad. El hecho de haber asesinado a 15 personas y 2 guardias de seguridad no me quitaba las ganas de ser otra persona. Jesús el hijo Dios ha muerto, Dios ha muerto y está comprobado, pregúntale a zaratustra. La tierra es de los asesinos y un sábado de resurrección lo pude comprobar.
jueves, 7 de abril de 2011
OLVIDANDOLO ALL
Los peores y mejores poemas/
ya han sido escritos / qué me queda/ llorar/ lanzar/ amar
las navidades = de hipócritas = de consumismo= llena de panetones y papanoeles
el mundo onírico nos domina/ sueños
cada día más , sin embargo
es un tema anacrónico / no existen paradigmas
no existo / soy un mal trazo sobre el papel
soy un holograma = basura
el amor existe/ no se vende
no esta en venta / sold out!!!!
tampoco en las telenovelas/ menos en los cuentos de allende
el amor lo lleva alicia en su morral / guiada por el conejo
ES TARDE!!, ES TARDE !!!!
y me pregunto ( ustedes tambien ) / tarde ?/ tarde ?/ tarde?
muy tarde lanzaron las bombas / y mucho más la democracía
libia vive en dictadura / ignorancia en demasía / tú
/ tú/ él / yo
todos somos culpables / pero a la vez no lo somos
ironía del destino
dios esta muerto
satanas lloró en su velorio / belsebú lo lamento
belfegor se suicido/ dios esta muerto
y el humano sufriendo / ecce homo por naturaleza
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no existo / soy un mal trazo sobre el papel
soy un holograma = basura
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ES TARDE!!, ES TARDE !!!!
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muy tarde lanzaron las bombas / y mucho más la democracía
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todos somos culpables / pero a la vez no lo somos
ironía del destino
dios esta muerto
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